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Cambio de reglas: China prohíbe la importación de basura desde el extranjero

Desde el 1 de enero, el gigante asiático dejó de recibir residuos industriales desde el exterior y tomará caminos más sustentables para mejorar su alicaída situación medioambiental. Además, esta medida aplicó presión a los países desarrollados para manejar sus propios desechos en el mediano plazo.  

Uno de los cambios más drásticos en política internacional de lo que va del año es la decisión de China de prohibir las importaciones de cierto tipo de residuos sólidos provenientes de otras naciones. Esto generó la aceleración de los planes europeos para gestionar plásticos a nivel personal e industrial en la última junta de la comisión de la Unión Europea.

La nueva regulación de las autoridades en Pekín elimina la compra de 24 tipos de residuos que van desde el plástico y papel sin clasificar hasta escombros textiles y minerales. En la actualidad, las provincias costeras de Cantón, Zhejiang y Shandong ya han dejado de aceptar los contenedores no regulados provenientes de Europa.

Es que en vez de cumplir sus obligaciones en el manejo de desechos de manera controlada, algunas fábricas de países desarrollados se ahorraban costos al evitar la clasificación y tratamiento de esos residuos enviándolos sin ninguna separación a las costas chinas.

Recordar que desde los años ochenta, China comenzó a importar residuos sólidos desde el exterior para su reutilización y así lidiar con la carencia de materias primas. Una estrategia que les sirvió para iniciar un crecimiento económico sostenido pero dejando de lado cualquier tipo de medida medioambiental o sustentable.

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“China shipping line” by Tuija Aalto is under CC license 2.0

Aunque la prohibición no es total, es el primer paso para que China deje de ser el vertedero del mundo y que todas las naciones que han participado en estas prácticas durante años recapaciten sobre la responsabilidad de su propia basura en el corto a mediano plazo.

Caso Chile

En Chile, la falta de una red de reciclaje sólida y una educación activa en la población hace que el Estado importe 15 mil toneladas de basura plástica al año. Esta cantidad de botellas plásticas o empaquetado proviene de nuestro vecinos latinoamericanos para poder exportar nuestros productos, como por ejemplo las distintas variedades de fruta que vendemos al exterior.

La normativas de países desarrollados ya exigen plástico reciclado en el empaquetado de los alimentos, y como Chile las cifras de reciclaje no pasan el 15%, el Estado se ve en la obligación de importar desde Argentina, Perú, Uruguay, Bolivia y Paraguay.

Los incentivos económicos tampoco son muy atractivos debido a que una tonelada de plástico reciclado tiene prácticamente el mismo valor que el plástico virgen. Así, nuestro país poco puede hacer sin una transformación total de hábitos y fomento al reciclaje en el mercado

Fuente foto: “Yangshan Port Containers” by Reb42 is under Creative Commons Attribution 3.0 Unported license. 

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