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Fundación Basura en Filipinas: Las notas de viaje (Parte I)

Las notas de viaje son un registro llevado por la Directora Ejecutiva de Fundación Basura, Macarena Guajardo, en su viaje a Filipinas a modo de pasantía “Basura Cero” 2018. Con la organización de GAIA Filipinas y la Beca Aporte País Fundación Mustakis. Este es un resumen de la totalidad de los escritos. 

Por Macarena Guajardo

20-23/01 (sí, 3 días) Momento 0 – El viaje

 

Ya estoy en Houston, USA (mi primera vez) y llevo 3 basuritas recolectadas que fueron inevitables: un sachet de papel de azúcar, un envoltorio de pp donde venía un servicio plástico (no se puede llevar servicio de acero en el avión) que usaré para todo el resto de mi viaje, y un revolvedor plástico que la azafata puso sin preguntarme en mi vaso de acero cuando le pedí un poco de té. Mala mujer.

No traje mi propia comida porque, en mi último vuelo, me dijeron que si las personas no se comían lo que se traía en el avión se botaba a la basura. Así que preferí evitar el desperdicio alimentario antes que la generación de residuos. De hecho, como no como lácteos, devolví un yogurt, mantequilla, queso y vi como se desechaban frente a mis ojos sin poder hacer nada. ¿Qué pasará por la mente de las aerolíneas?

cubiertos

23/01 Momento 0.1 El viaje continúa (a regañadientes)

Llevo dos días en Tokyo -de manera involuntaria- y no puedo evitar sentirme abrumada y un poco sobre pasada. Apenas pisé el aeropuerto el día de hoy para tomar mi vuelo a Filipinas sentí presión y hostigamiento. Está todo tan atestado de gente haciendo filas, durmiendo en el suelo. Gente de todos lados. Muy pocos de ellos -incluso los que trabajan en el lugar- hablan un inglés comprensible, lo que hace todo un poco más difícil. Veo personas caminando con sus vasos y bombillas de Starbucks para allá y para acá, gente con grandes bolsas del Duty Free esperando en las puertas para abordar las naves.

De verdad siento que somos tan pequeños y a veces me entristece pensar que es poco lo que podemos llegar a lograr en cuanto a impacto concreto se refiere. Habiendo tantas personas en el mundo que no tienen siquiera una noción de sustentabilidad. Para qué hablar de la cantidad de aviones que salen de todos los aeropuertos del mundo llenos de productos desechables. Me pregunto siempre ¿cuál es nuestro problema? Si fuera un tomador de decisiones relevante, prohibiría todo tipo de desechables. El mercado se tendría que acostumbrar. Es idealista y poco probable que suceda, pero realmente no veo otra salida. Si esperamos que todo salga de la voluntad de los consumidores, vamos a tener que seguir esperando. Las empresas simplemente deberían tener prohibido fabricar objetos que dañen el medio ambiente y los recursos naturales. Siento que es un sentido común tan básico que me sobrepasa la ansiedad y la angustia.

Hoy tuve que quedarme en Tokio porque al ¼ de viaje el avión se descompuso y, para no morir, el piloto nos dijo que debíamos devolvernos. A las 21 hrs llegué al hotel y mañana a volver a intentarlo. Espero que resulte.

24/01 Nuevo intento

Hoy nuevamente en el aeropuerto aprendí algo. Llegué a las 9 am para hacer el check in del vuelo al cual nos reasignaron y estaban las mismas chicas que vi ayer a las 9 am y que también atendieron al vuelo cancelado hasta quien sabe qué hora. Cuento la historia:

Llegué, el día que debía viajar, al aeropuerto sin pasaje confirmado. Luego de mi primera fila, pregunté si lo podía comprar ahí mismo y no hubo problemas. Me pidieron hacer otra fila para comprar pasajes. Al terminarla, me dijeron que no aceptaban tarjeta de crédito ni dólares así que debía ir a cambiar. Cambié los dólares que tenía a la cantidad indicada que salía mi pasaje haciendo una nueva fila. Hice la fila del pasaje nuevamente para ahora pagar. Es mi turno y la chica del mezón me dice que debo tener un pasaje también de regreso para poder comprar uno de ida. Eso es lo que quiero, comprar ida y vuelta. Ella sólo me había cotizado de ida sin decirme. Tuve que volver a cambiar dólares -mi quinta fila- y luego volver a comprar los tickets -sexta fila-.

Después de dos horas de filas y con un poco de molestia en el cuerpo me dieron mis pasajes y me fui a esperar el vuelo. Se acerca la hora y nos avisan que se cambia la puerta de embarque. Vamos allá. Nos avisan que el vuelo viene tarde. Nos subimos al avión, despegamos y comienza lo raro. El avión empieza a dar vueltas en círculos para  luego hacer un ruido estruendoso al cual todos los pasajeros nos miramos pensando: “¿Ha llegado nuestro fin?”. El avión da una última vuelta y el piloto dice: “El avión tiene una falla técnica así que nos vamos a devolver”. 

Aterrizamos y el piloto: “Vamos a tratar de arreglar el problema”. 3 horas después: “No pudimos arreglar el problema. Se tienen que bajar”.

Vamos a donde todo comenzó para hacer una nueva fila. Tengo que tomar el tren y recorrer una hora en metro para llegar al hotel con el que la aerolínea tiene convenio. Bajo al tren, a las 19 hrs, muy cansada y desanimada. Todo está en japonés, no entiendo nada, nadie sabe explicarme.

Al otro día arribo al aeropuerto con una energía nueva, hice la fila para el check in y vi nuevamente a las chicas que nos atendieron ayer. “Muchas gracias por su trabajo. Sé que no es fácil trabajar tanto tiempo y atender tanta gente con caras malas, así que de verdad gracias y te pido disculpas por haber estado con mi cara mala”, les comento.

[CONTINUARÁ]

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